Algo se muere en el alma…

fil 4-7

Desde antes de venir de España tenía en mente escribir este artículo. Y, sin embargo, he tardado un par de semanas en reunir el valor para poder hacerlo. Empezaba y borraba, o se me nublaban los ojos o me temblaban las manos o todo al mismo tiempo.

Y es que decir adiós nunca es fácil. Y menos cuando te han tratado tan bien, cuando has sentido el apoyo, el cariño, cuando has visto que, lo mucho o poco que haces, le importa a alguien.

La vida de un misionero está teñida de “adioses” y “hasta luegos” infinitos. Familia. Amigos. Hermanos. Cuando uno va allí donde Dios le guía, siempre hay personas que quedan atrás. Siempre. Desde que comencé a pensar en este artículo se me viene a la mente la melodía del “algo se muere en el alma cuando un amigo se va”, cual los niños de “Verano azul” ante la muerte de Chanquete (los españoles lo entenderán 😉 ) y se me pone un nudo en la garganta…

Algo se muere en el alma cuando un amigo se va. En el alma del que se va y en el alma del que se queda. Sí. Pero… ¡ah si no fuera por los peros! Dios recoge cada pedazo roto, marchito e incluso muerto, y con todo el amor del mundo, va recomponiendo el corazón poquito a poco… al ritmo que nosotros mismos le dejamos hacerlo.

Haciendo mi devocional con Ama a Dios Grandemente en el Salmo 119 todos estos días desde que llegué, he podido ver cómo Dios, día a día, iba enjugando mis lágrimas al ir remendando cada pedazo de mi corazón. Cómo la nostalgia y la tristeza van dando paso a esa paz que sólo Él nos puede dar.

Salmo 119:49 – 50 Acuérdate de la palabra dada a tu siervo, En la cual me has hecho esperar. Ella es mi consuelo en mi aflicción, Porque tu dicho me ha vivificado.

Dios nunca olvida ninguna de las palabras que nos ha dado, ninguna de Sus promesas. Promesas que el salmista devuelve a Dios en forma de oración.

Qué consuelo para el alma herida poder orar las hermosas promesas que Dios nos ha dado. Qué alivio poder acercarnos a Dios de esa manera tan personal. En la Palabra de Dios hay esperanza, hay consuelo, hay vida.

Salmo 119:75-77 Conozco,  oh Jehová,  que tus juicios son justos, Y que conforme a tu fidelidad me afligiste. Sea ahora tu misericordia para consolarme, Conforme a lo que has dicho a tu siervo. Vengan a mí tus misericordias,  para que viva, Porque tu ley es mi delicia

Qué difícil nos resulta pensar que nuestro Dios justo y misericordioso nos aflige ¿verdad? Y, sin embargo, el Señor usa muchas veces la aflicción para modelarnos, para sacar algo de nosotros…por difícil que sea.

Job pudo decir en su aflicción, “sea el nombre de Jehová bendito” (Job 1:21)

Elí pudo decir es su aflicción, “Jehová es; haga lo que bien le pareciere.” (1 Samuel 3:18)

La mujer sunamita pudo decir en su aflicción, “bien” (2 Reyes 4:26)

Es en medio del dolor, de la aflicción, de la pena, que podemos volvernos a Dios, a Su Palabra, a Sus promesas y a Su abrazo amoroso para que Él nos consuele, nos vivifique, nos recomponga y nos recuerde que Él tiene un propósito con absolutamente todo lo que pasa. También con las despedidas y con los pedazos de alma que quedan atrás.

Y ahora que los días van pasando no puedo dejar de dar gracias. A Dios por un viaje maravilloso. A los míos por amarnos y apoyarnos a pesar de no comprendernos. A nuestros hermanos por darnos tanto aún sin ser plenamente consciente de ello. A tantas y tantas personas que oraron para que este viaje fuera de bendición.

Y es que un misionero se despide mucho…pero nunca está solo.

Y lo mismo pasa contigo. No sé qué soledad, qué aflicción, qué desgarro del alma estás pasando en este momento. Pero ¿te digo algo? No estás solo. Dios está contigo. Su Palabra está contigo. Sus hijos estamos contigo. Toma el aliento que necesitas hoy, el consuelo que te hace falta y sigue adelante. Pasito a pasito. Confía en Aquel que puede recomponer tu alma y déjale hacer…

…hasta que remiende cada pedazo.

Contenta en Su servicio,

Edurne


9 respuestas a “Algo se muere en el alma…

  1. Querida Edurne, no nos hemos visto nunca pero te aprecio y agradezco a Dios tus palabras en bastantes ocasiones. Las de hoy han hecho nublar mis ojos también. Y no tengo ningún derecho a comparar mis circunstancias, porque ni estoy tan lejos ni para tanto tiempo. Pero sí que entiendo lo de los adioses y los trocitos de alma que van quedando. Estoy en ese tiempo de “recomposición” y no es fácil; como tampoco es sencillo entender que Dios me haya afligido .. Gracias por tus palabras que hago mías, por el ánimo que trasmites en Cristo, y por traer la convicción de que todo tiene un propósito. al fin y al cabo todo se trata de Cristo y de su Gloria; y has de saber que tu vida y ministerio le Glorifica a El y edifica a Su pueblo. Dios te bendiga y guarde junto con la familia.
    Siempre en el servicio al Maestro
    Lidia (España)

  2. Gracias!!!! Es verdad que algo se muere en el alma, es verdad lo de los largos adioses” y hasta luegos”….pero gracias a Dios el abrazo del Padre también es verdad, te entiendo…y tanto!!! pero doy gracias porque este artículo una vez más me recuerda que no estamos solos. Te quiero vasca!!!

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