Quiero más

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Este viaje a Sabanita de Pintao fue especial.

No ha sido mi primer viaje a la selva, ni mi primer viaje solo, pero Dios lo ha utilizado para hablar a mi corazón de una forma en la que hacía tiempo que no lo hacía…o que no yo no lo oía.

No estaba seguro de si debía subir solo o no. En esta ocasión, el equipo de la iglesia de Caracas no podía venir a la selva y dudaba en qué hacer. Me sentí muy solo, no lo niego, sentí que era demasiada responsabilidad, que quizás no era capaz. Pero Dios me mostró que es en Él en quien debo confiar, no en el hombre.

Mi esposa me ayudó mucho a tomar la decisión de subir, animándome y orando por mí de manera constante. Así que, finalmente, obedecí la voz del Señor y fui.

Una vez allí, Dios me mostró desde el primer momento que Él estaba en control de todo.

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Tuve la oportunidad de predicar el evangelio, de enseñar a los hermanos de las comunidades de la zona que vinieron a Sabanita sobre los diezmos, las ofrendas y la Santa Cena, pude animar y ser animado, pude ayudar, pude servir.

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Me impactó ver cómo el Señor ha tocado la vida de estas personas a pesar de no tener las herramientas para poder aprender más de Él y de cómo quiere que vivan para Su gloria.

Me impactó esperar 300 personas para celebrar juntos la Santa Cena y tener un tiempo en la Palabra y ver llegar casi 700.

Me impactó ver personas pasando de muerte a vida, llegando a los pies de Cristo.

Me impactó ver creyentes que quieren más, que tienen hambre y sed de la Palabra, que no se conforman, que quieren aprender y llenarse para dar a otros.

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Fui impactado hasta el extremo de ser transfomado. Quiero más. Quiero DAR más. Quiero SERVIR más.

Desde el momento en el que comenzamos con mi esposa en el ministerio con indígenas diez años atrás hemos confiado en el Señor siempre y Él ha respondido de una manera u otra. Ha habido veces en las que hemos tenido que decidir entre hacer un viaje a la selva o comprar algo que necesitamos para la casa y ha habido veces en las que, tristemente, los viajes han sido cancelados por falta de medios económicos para sufragarlos.

Y es que el Señor provee, sí, y muchas veces lo ha hecho de maneras increíbles, pero siempre es a través de personas que Él lo hace y cuando los creyentes no están dispuestos a escuchar la voz de Dios y ofrendar… la provisión no llega y el ministerio no avanza. También esta ha sido la escuela de Dios para nosotros durante todos estos años.

Déjame darte un ejemplo:

El próximo 23 de septiembre Edurne estará viajando a Dallas, Texas, a un intensivo de una semana con el ministerio de Ama a Dios Grandemente. Dios ha provisto absolutamente todo y más para este viaje: el pasaje, la estancia, el entrenamiento, incluso hay hermanas allí que están reuniendo algunas cosas para que ella se traiga. La provisión de Dios en su grado máximo.

Al día siguiente de la llegada de Edu yo debo estar saliendo a un viaje al Río Casiquiare, en Río Negro, frontera con Colombia y Brasil, para participar en una Conferencia sobre la familia.

A fecha de hoy, todavía nos falta el importe completo de la gasolina para poder cubrir el viaje. Son 4 días de ida hasta el Casiquiare y 4 días de vuelta. Más los 2 días de ida y 2 de vuelta hasta la comunidad de Cejalito, en el río Vichada (Colombia). Esa fue la comunidad en la que la Señorita Sofia Müller comenzó su ministerio y es el lugar al que el año pasado no pude llegar cuando tuvieron que sacarme de emergencia en una avioneta de la selva por lo que creían era una apendicitis. Y justo en los días de la Conferencia de la Familia en Río Negro, hay una actividad deportiva en Cejalito en la que cientos de jóvenes inconversos escucharán sobre Cristo.

Y ¡oh! ¡Cómo quiero estar allí! Mi alma anhela llegar hasta ese lugar y ser parte de lo que el Señor va a hacer allá.

Cubrir el viaje nos supone comprar algo más de 4 tambores de gasolina, unos 1000lt. Parece mentira que en el país con las mayores reservas petroleras del mundo la gasolina se pague a precio de oro. Pero, eso es lo que nos toca vivir actualmente. Cada tambor de gasolina nos cuesta al cambio 92€ / US$104. No sé si para ti esa será una cantidad alta o no. Para nosotros es una cantidad que solo por medio de la intervención de Dios podremos juntar.
En total, para cubrir la gasolina necesaria para el viaje (sin contar todos los demás gastos) oramos, ¡clamamos! a Dios por 370€ / US$418. Cantidad que, a fecha de hoy no tenemos.

¿Significa esto que Dios quiere que Edurne viaje pero que yo no? Lo dudo. Más bien significa que Dios quiere usar personas que ofrenden para Su obra, no la nuestra y quiere también que nosotros profundicemos en nuestra fe y confianza en Él.

Es emocionante escuchar cada vez que alguien dice: “estamos orando por ustedes”. Sin embargo creo, y discúlpame por ser tan claro y directo, que muchos creyentes se han olvidado de que la oración es crucial para sostener a los misioneros, sí… pero la ofrenda también. Muchas veces oramos para que “el Señor provea” y nos olvidamos de orar para que Él provea a través de nosotros. Y vamos pasando la pelota de tejado en tejado sin que, al final, suceda nada.

Este viaje de octubre al Casiquiare sólo se va a hacer si en esta semana Dios provee la suma exacta de 370€ / US$418. Y te pido, te ruego, que puedas doblar tus rodillas en oración para que este dinero llegue antes de terminar la semana y el viaje se haga. Aún más, te pido que ores para ver si el Señor quiere usarte a ti para que podamos predicar en esta conferencia de la familia y cientos de hermanos indígenas sean enseñados en la Palabra; para que cientos de jóvenes escuchen el mensaje de salvación en la selva venezolana.

Como te dije antes, este viaje a Sabanita renovó la llama en mi corazón de dar el todo por el todo, de servir al Señor según mis fuerzas y más allá de mis fuerzas, de no hacer caso a nada, ni de estimar mi vida en manera alguna con tal de acabar mi carrera con gozo y dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios (Hechos 20:24).

Esa es mi parte en la Gran Comisión, estar al frente, en primera línea de batalla, sufriendo en mi cuerpo y en mi alma los embates del enemigo, eso lo tengo claro. Mi pregunta para ti hoy es ¿sabes tú cuál es tu parte? ¿Qué es lo que estás haciendo tú para que la Palabra de Dios corra y sea glorificada (2 Tesalonicenses 3:1)? ¿De qué manera estás participando en la Gran Comisión?

Eso es algo que quedará entre Dios y tú. Solo tú sabes a qué Dios te está llamando. Solo decirte, desde mi propia experiencia, que no hay nada mejor que servirle exactamente en aquello que Él demanda de nosotros.

Que el Señor los bendiga a todos grandemente,

 

Maracucho

2 Corintios 4:5

Porque no nos predicamos a nosotros mismos,  sino a Jesucristo como Señor,  y a nosotros como vuestros siervos por amor de Jesús.”

*****ACTUALIZACIÓN – en menos de 24 horas el Señor ha respondido las oraciones y ha movido corazones. Ha llegado la ofrenda completa para la gasolina del viaje de octubre ¡Gloria a Dios!


El hermano Dionisio Camico, pastor de Sabanita de Pintao hablando sobre la obra en la zona en curripaco y español


2 respuestas a “Quiero más

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