Elisabeth Elliot

 

Elisabeth Elliot ha sido una de las mujeres que más me han inspirado en  mi vida.

Su fuerza, su fe y sus ganas de ser usada por Dios en cualquier circunstancia han sido siempre de gran ejemplo para mí

Cada vez que Maracucho hace un viaje largo a la selva suelo leer de nuevo uno de los muchos libros de Elisabeth, Portales de Esplendor. Si conoces el libro, quizás te extrañe que sea mi lectura durante los viajes de Mara puesto que cuenta cómo Jim, el esposo de Elisabeth y otros cuatro misioneros, fueron asesinados por indígenas Auca en la selva de Ecuador cuando trataban de contactarlos para evangelizarlos.

Y, sin embargo, el relato de Elisabeth, la emoción de estas cinco parejas, su forma de vivir en el campo misionero y su anhelo por servir al Señor animan y confortan mi corazón de una manera tal, que lo sigo leyendo vez tras vez.

Pero una de las cosas que más me impresiona de Elisabeth no está relatada en ese libro, tan solo aparece brevemente descrita en el epílogo del mismo:

Ya han pasado tres años desde aquel domingo por la tarde. Hoy me encuentro sentada en una chocita de paja. En otra casucha de paja se encuentran dos de los siete hombres que dieron muerte a mi esposo. Guiquita, uno de los hombres, acaba de ayudar a mi hija Valerie, quien ya cumplió los tres años y medio, a asar un platano.

 

¿Cómo sucedió esto? Después de varios meses de relación con tres mujeres aucas que habían salido de su tribu y de aprender el idioma, Raquel Saint y yo fuimos invitadas a vivir con ellos en la tribu. Llegamos aquí una tarde de octubre de 1958. Los aucas se mostraron amistosos, nos construyeron chozas y compartieron con nosotras su carne y su yuca. Según dijeron, habían matado a los hombres porque creían que iban a hacerles daño.

Pero nosotras sabemos que no fue ningún accidente. Dios todopoderoso obra conforme al consejo de su voluntad. Los verdaderos fines que estaban en juego el día que los hombres murieron iban mucho más allá de los intereses de ellos o de sus familias.”

 

¿Qué pasaría por su mente al entrar en la densa jungla ecuatoriana y ver las chozas en las que estaban los asesinos de su esposo? ¡Oh cuánto valor! Y, sobre todo, ¡cuánto amor! Cuánto amor por el Señor, cuánto amor por la obra y cuánto amor por las almas que se pierden.

Muchas veces me he hecho la misma pregunta, si a Maracucho le sucediera algo… ¿seguiría aquí? ¿continuaría en la obra? El legado de esta mujer me inspira a decir que sí… pero no las tengo todas conmigo.

Elisabeth Elliot deja un legado de fe, confianza, esfuerzo y pasión por el Señor que construyó durante más de sesenta años como misionera, escritora y conferencista. Un legado para todos aquellos que anhelamos servir al Señor.

“Seguir a Aquel que fue crucificado implica, tarde o temprano, un encuentro personal con la cruz. Y la cruz siempre implica pérdida – Elisabeth Elliot

 

Contenta en su servicio,

 

Edurne


One thought on “Elisabeth Elliot

  1. Hola Edurne, hace poco comenze a leer tu blog y he sido muy bendecida. Atravez de tu blog entre a esta pagina y lei este articulo. No he leido el libro Portales de Esplendor (aunque deberia porque soy Ecuatoriana pero resido en US) Estoy leyendo actualmente el libro. ” Let me be a Woman ” de Elizabrh Eliliot . Que bendicion tan hermosa ha sido leer ese libro! Lo has leido tu?

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