Cuando ser cristiano te cuesta la vida

cuando ser cristiano te cuesta la vida

 

Desde el jueves pasado le estoy dando vueltas a una noticia que me dejó helada: cuatro jóvenes fallecieron cuando el motor del bongo en el que se dirigían a una comunidad indígena en el municipio Autana (en la selva de Amazonas) falló en medio del río Sipapo. Estaban cruzando el raudal El caldero cuando el motor del bongo se detuvo, la embarcación comenzó a llenarse de agua y se voltearon. De los 18, 14 se salvaron y 4 fallecieron. Estos muchachos venían desde Valencia, Venezuela. Habían apartado el tiempo en sus vacaciones de Semana Santa para ir a esa comunidad y predicar el evangelio. Pero nunca llegaron.

 

La noticia me impactó por varios motivos.

 

Primero, porque cabía la posibilidad que la embarcación siniestrada fuera la que llevaba a la gente con la que estuvimos haciendo un taller de evangelismo con deporte y juego para niños unos días antes. Las primeras noticias fueron muy confusas, y, hasta que tuvimos la certeza de que ellos habían llegado a su destino, teníamos el temor de que se tratara de su bongo.

 

También, porque Maracucho viaja en bongo constantemente. Para este mes de abril, Dios mediante, estará subiendo a la selva. Aunque a veces olvidamos – o queremos olvidar – los peligros, cada vez que te montas en una embarcación para ir a alguna comunidad indígena, te expones a un riesgo. No pude dejar de ponerme en el lugar de estas familias que habían perdido a su ser querido.

 

Y, por supueso, por la pérdida irreparable de cuatro vidas jóvenes, de cuatro muchachos que áun tenían tanto por vivir y que anehlaban servir al Señor.

 

En estos días, además, amanecíamos con la noticia de que un atentado talibán en Pakistán se llevaba por delante el domingo de resurrección la vida de más de 70 personas. La mayoría de estas personas eran mujeres y niños. El objetivo eran los cristianos que estaban celebrando la Pascua en un parque de Lahore. Una vez más, los cristianos como objetivo terrorista. En la punta de mira.

 

Y es que, a veces, ser cristiano, profesar la fe en la muerte y en la resurrección de Cristo en favor de la humanidad, te cuesta la vida.

 

Y uno lucha, lucha con ese pensamiento y se ve tentado a preguntar por qué. ¿Por qué Señor? ¿Por qué permites que sucedan estas cosas? Olvidamos que no nos toca a nosotros comprende lo que Dios hace o deja de hacer, que lo que debemos hacer es obedecer y aceptar, aunque no nos guste, la voluntad de Dios.

 

Hechos 20:22-24

 

Ahora, he aquí, ligado yo en espíritu, voy a Jerusalén, sin saber lo que allá me ha de acontecer; salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones. Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

 

 

Pablo no sabía lo que le esperaba en Jerusalén…pero tenía razones para creer que era algo malo. Y, sin embargo, eso no lo perturbaba ni le hacía dudar. Él podía darlo todo para Dios, incluso cuando no sabía lo que iba a pasar. ¿Cuál era su respuesta ante lo que sabía que iba a venir?

 

De ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo.

 

Lo que Pablo quería hacer, su misión, aquello a lo que estaba llamado era dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. Costara lo que costara.

 

Pablo reconocía el peligroso camino que tenía por delante. Sin embargo no se dejaba intimidar por el peligro, sino que estaba dispuesto a dar su vida por el evangelio de la gracia de Dios. Esto demuestra que incluso en este punto, Pablo ya tenía su muerte en mente. Pasarían muchos años antes de que muriera, pero él consideraba que lo que hacía en el presente con su vida era algo por lo que valía la pena morir.

 

Como lo describe Spurgeon, él predicaba un evangelio por el cual vale la pena morir. Este es un desafío digno para cualquier predicador: El evangelio que anuncias ¿es uno por el que vale la pena darlo todo,hasta la vida?

 

¿El evangelio de la reforma moral? No vale la pena morir por eso

¿El evangelio de sálvese usted mismo a través de las buenas obras?   No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la acción social y la mejora? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de las tradiciones religiosas? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de conformarse con conversaciones espirituales? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la palabrería mística? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la búsqueda de la iglesia de la verdadera modernidad? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio del amor propio? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la salvación ecológica? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la rectitud política? No vale la pena morir por eso.

¿El evangelio de la iglesia emergente que se centra en las emociones positivas? No vale la pena morir por eso.

 

Pero, ¿por el evangelio de la gracia de Dios? ¿Por personas pasando de muerte a vida? ¿Por almas libradas del castigo eterno? Por ese sí merece la pena darlo todo, hasta la vida.

 

Mi mente terrenal no entiende la muerte de estos muchachos, no comprende la bomba en el parque de juegos, no encuentra explicación a tantas y tantas vidas de cristianos segadas en el campo misionero, pero mi corazón encuentra aliento en el hecho de que Dios tiene un propósito con cada una de esas muertes.

 

A veces ser cristiano y querer obedecer a Dios te cuesta tu comodidad, tu vida, tu dinero, tu tiempo, tu salud… tu vida. ¿Cuál va a ser nuestra respuesta? ¿Quedarnos como estamos para no arriesgarnos? ¿O correr nuestra carrera con gozo sabiendo que no hay lugar más peligroso para estar que fuera de la voluntad de Dios?

 

Cada uno de nosotros tenemos que hacer nuestra decisión. Nosotros ya la hemos hecho…

 

Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo, con tal que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recibí del Señor Jesús, para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios. – Hechos 20:24

 

Contenta en Su servicio,

 

Edurne


One thought on “Cuando ser cristiano te cuesta la vida

  1. Muchas gracias por sus articulos, muy buenos, tambien me edifica a través del grupo de What’sapp, Yo soy voluntaria en misiones a las Montañas de Indigenas en Honduras y me gustaria saber mucho de sus experincias con los indigenas, que actividades hacen, sus metas y cosas que les han dado exito. Gracias de nuevo por dejarse usar por el Señor

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s