Obedecer tiene un precio

obedecer tiene un precio

Después de pasar las Navidades en España fue muy difícil regresar a Venezuela. Tanto allí como aquí escuchamos, prácticamente todas las semanas, la misma pregunta:

¿Por qué se quedan? ¿Por qué no salen de Venezuela? Ustedes son afortunados porque tienen dónde irse.

La situación del país es desastrosa. Nos han robado en varias ocasiones. La inseguridad acecha todos los días. La educación en la escuela de los niños es pésima. Los supermercados no tienen productos y, los que consigues, te cuestan un riñón y parte del otro.

No, humanamente no quiero estar aquí. No, como madre no quiero criar a mis hijos aquí, en un lugar en el que, hoy por hoy, tienen un futuro más que incierto.

A la situación en el país se sumó nuestra propia situación personal. Mi padre ya estaba muy enfermo cuando nos regresamos y falleció al mes de volver a Venezuela. No poder estar con mi familia en el momento de la partida de mi padre ha sido desgarrador y ha dejado una profunda herida en mi corazón.

Entonces ¿por qué no nos vamos? ¿Por qué seguimos en Venezuela?

Porque esa es la voluntad de Dios para nosotros en este momento.

Y ya es hora de que los creyentes comencemos a darnos cuenta de que obedecer a Dios tiene un precio.

En nuestras iglesias se ha extendido la idea falsa de que, por ser creyentes, nuestra vida va a ser un camino de rosas hasta llegar al cielo. Pensamos que tenemos el “derecho” de que todo se resuelva a nuestro favor, de que todo nos salga bien, de que todo sea fácil.

Pero nadie dijo que la vida es fácil. La Biblia no dice que todo nos va a ir bien. Lo que la Palabra de Dios dice es que, cuando las cosas se pongan mal, Dios estará con nosotros.

Isaías 43:2 – “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo; y si por los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te quemarás, ni la llama arderá en ti.”

Dios dice que estará contigo “cuando” pases por las aguas y el fuego, no “si” pasas. ¿Ves la diferencia? Él dice que, sí o sí, vas a pasar por esas pruebas, pero también dice que va a estar contigo en cada una de ella.

Uno de los pasajes con los que me vine a Venezuela hace ya doce años fue este –

Marcos 10:29-30 – “Respondió Jesús y dijo: De cierto os digo que no hay ninguno que haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o padre, o madre, o mujer, o hijos, o tierras, por causa de mí y del evangelio, que no reciba cien veces más ahora en este tiempo; casas, hermanos, hermanas, madres, hijos, y tierras, con persecuciones; y en el siglo venidero la vida eterna.”

Y, en lo que va de año, he llorado muchas veces sobre estos versículos. Sí, Dios recompensa la obediencia. Sí, nada se compara a la vida eterna. Pero qué duro es dejar casa, dejar hermanas, dejar padre y madre, dejar amigos, dejar comodidades y dejar posesiones materiales atrás.

Los discípulos lo dejaron todo por seguir a Jesús. Los primeros cristianos lo dejaron todo por seguir a Jesús. Pablo dice en Filipenses 3:

“Pero cuantas cosas eran para mí ganancia, las he estimado como pérdida por amor de Cristo. Y ciertamente, aun estimo todas las cosas como pérdida por la excelencia del conocimiento de Cristo Jesús, mi Señor, por amor del cual lo he perdido todo, y lo tengo por basura, para ganar a Cristo,” – Filipenses 3:7-8

Te soy sincera, me queda mucho para decir que todo lo que no sea Cristo lo considero como basura. Mucho. Me importan en gran manera las personas que han quedado atrás y, lo reconozco, también las cosas materiales. Aún estoy en un proceso que, probablemente, dure toda la vida.

Pero, si algo he aprendido en estos años, es que hay bendición en la obediencia…sea cual sea el precio de esa obediencia.

Y, para nuestra familia, en este momento, obedecer a Dios significa permanecer en Venezuela a pesar de que en otro lugar estemos más cómodos, tengamos más oportunidades o más cosas materiales.

El Señor nos ha confirmado de nuevo Su voluntad para nosotros a través de estos versículos del libro de Rut –

“Aconteció en los días que gobernaban los jueces, que hubo hambre en la tierra. Y un varón de Belén de Judá fue a morar en los campos de Moab, él y su mujer, y dos hijos suyos. Entonces se levantó con sus nueras, y regresó de los campos de Moab; porque oyó en el campo de Moab que Jehová había visitado a su pueblo para darles pan.” – Rut 1:1, 6

Elimelec salió de Belén durante un tiempo con la intención de regresar cuando las cosas mejoraran. Salió de la tierra prometida cruzando de nuevo el Jordán y regresando al desierto del que Dios había sacado al pueblo de Israel muchos años atrás. Eran, por tanto, pasos en la dirección incorrecta. Esta familia no salió de Belén porque era la voluntad de Dios para ellos, sino por el estómago, porque estaban viviendo tiempos difíciles.

El día que nosotros salgamos de Venezuela será porque Dios nos ha sacado, porque hemos visto Su voluntad y nos ha mostrado claramente que es hora de salir, no porque las circunstancias son difíciles o porque tengamos estrecheces económicas. Y nuestra oración es la misma todos los días: Señor, ayúdanos a ver Tu voluntad; Señor, que no sea por nuestro deseo, sino lo que Tú tienes para nosotros; Señor, ayúdanos a obedecer.

Obedecer siempre tiene un precio… pero también tiene grandes recompensas. Las bendiciones que hay en la obediencia no se encuentran fuera de la voluntad de Dios.. Yo puedo decirte que, en medio de las dificultades tan enormes que estamos viviendo en este tiempo, nuestra familia puede considerarse privilegiada. Dios protege. Dios provee. Dios alienta. Dios guía.

Si estás dudando en obedecer a Dios por miedo a perder cosas, estatus o por temor de tener que alejarte de tu familia, vas a perder las bendiciones que Dios tiene para ti más adelante. Obedecer cuesta, sí, pero, cuando Dios demanda algo de ti, aunque cueste, Él estará contigo, Él te cuidará, Él te proveerá.

¿Podrías orar por nosotros? ¿Orar para que podamos saber tener claro en todo momento lo que Dios nos va mostrando? ¿Orar para que podamos estar contentos en la obra que Dios nos ha dado por hacer entre los indígenas del Amazonas venezolano? Queremos vivir en la voluntad de Dios, sea cual sea el precio.

Contenta en Su servicio,

Edurne

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16 thoughts on “Obedecer tiene un precio

  1. Es genial poder leerte y ver un corazón dispuesto a seguir respondiendo al llamado a pesar de las circunstancias, y me anima a seguir respondiendo y buscando la dirección de Dios en mi vida personal.
    Gracias por tu sinceridad y estaré apoyando en oración, desde Argentina un abrazo enorme!

  2. Edurne:

    Desde hace un par de años te vengo siguiendo en facebook y por tu blog, Eres una bendición para mi vida. Yo soy de Chile, de una parte muy al sur de este mundo, actualmente no pertenezco a ninguna religión, pero mi mente y mi corazón me dicen que Dios existe, creo firmemente en Jesús y el Espíritu Santo. Se podría decir que soy del grupo de huérfanos espirituales repartidos que existen, porque cada religión que estudio y busco se me hace añicos en poco tiempo, por lo que he decidido buscar por mi misma a través de la única guía que considero verdadera: La Biblia.
    Entre todos mi andares de aquí y de allá puedo decir que eres de las pocas personas que considero muy consecuente con lo que predicas, eres un faro gigante en medio de esta noche tan oscura. Lamentamos mucho acá la situación que está pasando la bella Venezuela, como latinos nos duele no poder hacer nada, cada día vemos como llegan venezolanos, colombianos y haitianos buscando refugio en nuestro país, y como algunos inescrupulosos compatriotas los contratan por menos sueldo y más trabajo, me imagino como será allá en medio de todo el conflicto.
    Edurne querida no bajes los brazos, porque desde acá puedo ver tu luz, sigue ayudando a tantas mujeres como yo que buscamos la verdad. Aunque no te conozco en persona te envío un abrazo con todo mi cariño, de aquellos que reconfortan el corazón, y por supuesto estarás presente en mis oraciones. Que Dios te bendiga grandemente a ti y a esa nación que has adoptado como tu tierra.

    1. Hola Sole! Muchísimas gracias por tu mensaje, de verdad, me ha llegado al corazón 🙂 Creo que ninguna religión tiene las respuestas que estamos buscando porque, básicamente, todas están conformadas por personas que fallan y se equivocan. Pero te animo a que puedas buscar no una religión, sino una relación personal con Jesucristo, que es lo que nosotros creemos y compartimos. Una relación tiene sus altos y bajos…mi relación con Jesús también los tiene. Creo que la mejor manera de animarnos en nuestra fe es contar con sinceridad no solo las partes lindas sino también las luchas y los problemas, que todos los tenemos – y el que diga que no, miente 😉
      Recibo tu abrazo reconfortante jejeje y mil gracias por tomarte el tiempo de comentar y de hablarnos de tu experiencia. Un beso grande!!!

  3. Totalmente de acuerdo. No hay como obedecer a Dios. La paz que el te da no la cambias por nada. Me pude identificar contigo en muchas maneras. Gracias Doy a mi Señor que me sigue confirmando que el obedecerle es lo mejor. Gracias por compartir desde tu corazón. Saludos

  4. Edurne,mis oraciones y mi corazo n contigo tu familia y Venezuela,créeme que leerte me da una nueva fuerza para seguir en medio de problemas que comparados con tus circunstancias no son nada .Orar por ti,por tus hijos y espero que sea pronta la solución a todo,te mando un abrazo fraterno.Blanca

  5. Gracias por tus artículos, por tus palabras que nos enseñan mucho. Que Dios les de gozo en medio de la tribulación, de la escases y de los problemas en ese país, que los cubra con su sangre preciosa y los guarde en el hueco de su mano, en el nombre de Jesús.
    Tus palabras me han contestado totalmente por una situación similar, bendiciones y gracias.

  6. Edurne no sabes cuanto me animan tus palabras, tengo altibajos como que a veces me invade el desánimo; sin embargo leer tus artículos me dan sosiego, respuestas a muchas interrogantes y son precisas en estos momentos; ánimo amiga sigue adelante, que nuestro Padre te bendiga y gracias por ser una bendición para muchas personas ❤ ❤ ❤

  7. Edurne primera vez que entro a tu blog el viaje de la mujer y este y el otro que tienes, claro que orare por ti y su hermosa familia, aun por Venezuela. Dios le siga bendiciendo siempre con la voluntad perfecta del PADRE ETERNO, Eres un instrumento en la mano de Dios. Desde Panamá

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